Búsqueda por Palabra Clave
Buscar

Saber Cuidar

Las recomendaciones de nuestros expertos

Chimeneas: Un elemento para preservar

Destacando la belleza de un espacio

La chimenea nunca pasará de moda. Trasciende los tiempos porque ofrecen una calidez que nos acerca a la naturaleza. Es un elemento arquitectónico decorativo y emocional en un espacio y, por lo tanto, el punto focal.

Nada como encender el fuego y estar junto a él. Las reminiscencias ancestrales que éste posee y el estímulo que conlleva a los sentidos, representan un deleite que no tiene comparación.

Y a pesar que hoy existe una gran variedad de aparatos calefactores de alta tecnología, ninguno ha podido suplir su calidez y familiaridad.

Para disfrutar el fuego, es necesario realizar un buen aseo a la chimenea porque así se consigue una buena combustión. Mantener la chimenea aseada y en buen estado habrá de realzar la belleza de nuestra atmósfera y nuestro espacio contará con la calidez que buscamos.

El fuego perfecto

Al encontrarse totalmente limpios los conductos, proporcionan un tiro completo que facilita el encendido de combustible. Con la limpieza se evitan posibles incendios del hollín acumulado en la chimenea que, aunque no son frecuentes, pueden producirse si se dejan pasar los años y no se mantienen los conductos en buen estado.

Debido al continuo calor al que se someten los materiales, a veces se producen desprendimientos en el interior de la chimenea como ladrillo, yeso, etc. De igual forma, las aves suelen anidar en chimeneas, por lo que es posible que parte del nido atasque los conductos.

Si la chimenea tiene codos (esquinas que dirigen el tubo hacia otra dirección) se efectuará la limpieza con mayor asiduidad.

Cuándo realizar la limpieza

El cuidado varía en función de la cantidad de horas de uso y del tipo de combustible. Si el encendido es frecuente, lo aconsejable es una limpieza anual. Si el uso es esporádico lo normal es una limpieza cada dos años.

Lo esencial es retirar cenizas y escoria resultante de combustiones anteriores, para ello se utiliza un gancho y un recogedor de metal. Éstas se depositarán en un cubo de chapa, con lo cual se controlan los posibles residuos aún incandescentes.

Instrumentos de aseo

El uso de una brocha o pincel mejorará la limpieza de nuestra chimenea, sobre todo en los recuperadores de calor o insert. El depositar las cenizas bien apagadas sobre plantas es un buen abono natural a utilizar.

Los distribuidores de venta de estufas y chimeneas comercializan un cubo de chapa especial que, enganchado a nuestro aspirador, facilita la labor de la limpieza de la chimenea. Evidentemente los residuos quedan depositados en el cubo de metal y nunca sobre la bolsa del aspirador.

También existen en el mercado productos de mantenimiento conocidos como antihollín: se arroja el sobre o envase sobre las llamas, lo que volatiliza el hollín acumulado en las paredes.

Este tipo de productos mantienen en buenas condiciones el interior de la chimenea, pero no garantizan una correcta limpieza y no sirven para desatascar una chimenea que está completamente cerrada o atascada.

Fumista: la experiencia se impone

La persona que limpia la chimenea se le conoce como deshollinador o fumista. Es un profesional con experiencia y que además de limpiar el hollín de la chimenea, sabrá detectar posibles fallos y deterioros en la construcción que eviten posibles incendios o fugas. En caso de contratarlo, verifique que dispone de seguro que evite posibles problemas en caso de accidente.

 

 

NOTA: Los artículos que se presentan son para efectos demostrativos no se garantiza la existencia.

Footer

Para Inspirar

Sugerencias e ideas

Saber regalar

Complacer con gran estilo >

Saber elegir

Decisiones inteligentes >

Saber cuidar

Las recomendaciones de nuestros expertos >