Búsqueda por Palabra Clave
Buscar

Pequeños Detalles

El lujo de un espacio personal

Mesa de centro: de testigo a protagonista

Funcional y ergonómica

Una testigo discreta. Tan imprescindible como útil, tan camaleónica que con sólo quitarle un detalle cambia radicalmente y pocos llegan a saber que es la misma. Siempre quieta, siempre en el mismo lugar, fiel, imponente y útil.

Rodeada de sofás, sillones y sillas, la mesa de centro nunca ha recibido el reconocimiento que se merece, a pesar de su eficiencia y funcionalidad.

Es el primer objeto que tenemos frente a nosotros cuando entablamos una conversación. Gracias a su naturaleza es parte importante en la decoración y en la ergonomía de un espacio.

El acento de armonía

Los pequeños detalles mutan a grandes protagonistas al momento de acentuar una mesa de centro estéticamente armoniosa y funcional.

Ordenar los objetos es de suma importancia para conquistar el equilibrio y  propiciar la belleza.

Los objetos elejidos deben visualizarse desde todos los ángulos, por ello se evitarán exageraciones. Las piezas no deben agruparse y situarse en el centro, no siendo tan determinantes las dimensiones o el formato de la mesa.

Formas rectangulares o cuadradas solicitan piezas o adornos más altos distribuidos en dos rincones diagonalmente opuestos. Para los rincones que quedan, son apropiados objetos de poca altura.

En caso de que la mesa sea de cristal y se desee destacar su transparencia se escogerán pocos aderezos. Ornamentos de porcelana, plata y cristal coexisten perfectamente unidos, pero hay que tener en cuenta sus formas, estilos y dimensiones para que produzcan armonía.

Cuando se expone una colección de elementos, intentaremos organizar las piezas de un espacio delimitado, que puede ser sobre una bandeja o incluso la parte inferior de la mesa, si esta llevara la tapa superior en cristal. Los libros de arte podrían cuadrarse perfectamente en tal exposición.

Tres maneras, una función

Una mesa de centro simulando un tronco remite a detalles naturales, como hojas gigantes de vidrio soplado y un pequeño arreglo floral, a fin de no recargar la mesa que tiene como propósito, ser de utilidad para aquellos que nos visitan.

Para una estancia de grandes dimensiones, dos mesas de centro son la opción en la que damos rienda suelta a la creatividad: un pequeño lago simulando una graciosa población de hongos, juncos y arbustos.

En un ambiente más conservador y práctico, las mesas de centro a doble nivel nos permiten organizar nuestros objetos y darle una mayor profundidad y visión al lugar. Las velas en bloques de madera siguen acrecentando el volumen y ofrecen un espacio de confort.

Antaño y hogaño

Si la mesa de centro es grande, es necesario elegir un solo objeto de buen tamaño y colocarlo en el centro. Si la elección son plantas o flores, éstas no deben ser altas e impedir el contacto visual con los que se sienten alrededor.

Regularmente las mesas de centro miden alrededor de 38 cm. de altura, aunque esta regla ha cambiado en los últimos años debido a la infinidad de diseños y propuestas modernistas que combinan diversos estilos de antaño con los de hogaño.

En algunos casos los muebles de la sala tienen una cubierta que llega hasta el piso. En estos casos una mesa con patas visibles es la mejor elección para recrear el contraste. Opuesto a los muebles que tienen patas visibles, en esta opción se elegirá una mesa bloque.

Un último detalle importante: bombonieres y ceniceros sólo son bienvenidos a la mesa en caso de que haya invitados para recibir. De lo contrario, esta clase de objetos deben ocupar sitios más discretos para el hogar.

 

 

NOTA: Los artículos que se presentan son para efectos demostrativos no se garantiza la existencia.

Footer

Lujo Diario

De lo cotidiano a lo magnífico

Pequeños Detalles

El lujo de un espacio personal >

Vida Compartida

Propuestas para grandes eventos >